sábado, 31 de diciembre de 2016

La lectura o la vida. Año 2016.






Como propósito de 2016, me dije que debería leer, al menos, 12 libros que me dejasen poso y me hiciesen disfrutar y dilatar el tiempo, pensar, reír, entristecerme, disfrutar. Lo pude hacer, y voy a recomendaros algunos.

Enero- "Sapiens". Un recorrido audaz por la historia de la especie a la que pertenecemos, los mecanismos que nos mueven más allá de nuestros mitos que nos dicen lo contrario y engañándonos, nos ayudan.

La literatura romántica suele presentar al individuo como alguien que brega contra el Estado y el mercado. Nada podría estar más lejos de la verdad. El Estado y el mercado son la madre y el padre del individuo, y el individuo únicamente puede sobrevivir gracias a ellos.

Millones de años de evolución nos han diseñado para vivir y pensar como miembros de una comunidad. Y en tan solo dos siglos nos hemos convertido en individuos alienados. Nada atestigua mejor el apabullante poder de la cultura.


Recomendado para leer por la mañana de un fin de semana, cuando la verdad anida lentamente en las cabezas somnolientas.

Febrero- "Cualquier otro día". Una pelea de pub entre charcos de cerveza, humo, gorras de beisbol y directos lanzados como si todos llevaran trajes de tweed. Una disección de la voracidad de las grandes ciudades, una encrucijada de la historia moderna de los Estados Unidos y una constatación de que las huelgas pueden hacer sufrir enormemente, pero al final sirven para algo. O servían, cuando no eran una performance.

Debido a las restricciones para viajar impuestas por el Departamento de la Guerra a la primera división de béisbol, la Serie Mundial de 1918 se jugó en septiembre y se repartió en dos estadios. Los Clubs de Chicago fueron el equipo anfitrión en los tres primeros encuentros, y los cuatro últimos se celebrarían en Boston. El 7 de septiembre, tras perder los Clubs el tercer partido, los dos equipos subieron juntos a un tren de la compañía Michigan Central Railroad para emprender un viaje de veintisiete horas, y Babe Ruth se emborrachó y empezó a robar sombreros.


Recomendado para leer por la noche, mientras el frio perfila los edificios en breves líneas de sombra.

Marzo - "El Reino". Las inquietudes teológicas de un escritor inseguro, con ciertos ramalazos fundamentalistas y, aunque vanidoso, pleno de talento para imaginar, apuntar, conjeturar que circunstancias concretas convirtieron una secta judía disidente en la guía moral e histórica de Occidente.

Al principio vemos llegar a un predicador itinerante que abre un modesto taller de tejedor. Sin moverse de detrás del bastidor, el hombre al que más adelante llamarán San Pablo teje su tela y, poco a poco, la extiende sobre toda la ciudad. Calvo, barbudo, fulminado por bruscos accesos de una enfermedad misteriosa, cuenta la historia de un profeta crucificado veinte años antes en Judea. Dice que ese profeta ha vuelto de entre los muertos y que su resurrección es el signo precursor de algo grandioso: una mutación de la humanidad, a la vez radical e invisible. Se produce el contagio. Los propios adeptos a la extraña creencia que se propaga alrededor de Pablo en los bajos fondos de Corinto no tardarán en verse a sí mismos como unos mutantes: camuflados de amigos, de vecinos, indetectables.

Recomendado para leer antes de comer, mecido por las olas del tiempo y los saltos del narrador en su búsqueda del Reino.

Abril - "Fariña". Un minucioso reportaje periodístico acerca de como nacen, se dividen y prosperan las mafias, la delincuencia que cada sociedad crea y con la cual convive y se las arregla. En una escala más básica, cuenta lo que todos, nada resiste al poder del dinero ni a la atracción del dominio.

Cómo consiguieron los contactos para pasar del tabaco a ladroga es un asunto que nunca ha estado claro. Se sabe que no les fue difícil. «Ellos ya tenían montada una infraestructura muy grande con el tabaco», explica el juez Taín. «Eso les facilitó todo y les dio mucha confianza a los proveedores. Socialmente encontraron el camino despejado: había impunidad y permisividad, aceptación social
. Los primeros años la gente no sabía bien lo que era la droga, así que seguían sin ver mal del todo las actividades de los capos». La laguna legal existente y el poco interés en rellenarla fue el tercer factor que propició el salto. La Xunta de Galicia no tenía competencia ni medios para luchar contra unas organizaciones que poco le tenían que envidiar a la mafia y que, además, llevaban años aportando generosas donaciones. El Gobierno central tenía cosas más importantes en las que pensar antes que en los problemas sociales de aquella esquina de España. Por ejemplo, la carnicería que estaba llevando a cabo ETA y que dejó 99 asesinados en 1980,o los 1000 nuevos parados al día que, de media, sumó España durante ese año. La legislación también estaba de parte de los clanes. A principios de la década el contrabando de sustancias estupefacientes no estaba regulado, y se castigaba con la misma pena que el tabaco. Menos trabajo, mucho más dinero y el mismo riesgo. ¿Cómo desaprovechar la ocasión?


Recomendado para los días cínicos, en los cuales las moralejas despiertan burlas.

Mayo- "La España vacía". Un ágil ensayo que indaga en la huella de la despoblación española (en la meseta, grandes ciudades aparte, de tasas nórdicas) y su influencia en el carácter, la historia, el paisaje, el ¿improbable? futuro. Aporta una mirada a una España real que mucha gente de mi edad hemos vivido, sepultada por una España oficial que muchas veces la ha escondido y esconde con vergüenza.

Hay dos Españas: una urbana y europea, y una España interior y despoblada. La comunicación entre ambas ha sido y es difícil. A menudo, parecen países extranjeros el uno del otro. Y, sin embargo, la España urbana no se entiende sin la vacía  

Para leer desde una ondulación de la meseta, cuando el sol dora los trigos, en una casa vieja, con chimenea y wifi.

Junio - "El año del verano que nunca llegó". Una recreación más del origen de los mitos de Frankenstein y el vampiro, las amistades románticas y el mundo que se estremeció porque el verano quedo sepultado por nubes volcánicas.

Sentí el extraño agrado de ver cómo se unían en una sola historia, que yo presentía vagamente, las vidas de Byron y Shelley con la catástrofe de una erupción volcánica en los mares del sur, con un tsunami en las costas de Bali, con esa nube de azufre y ceniza y cristales volcánicos que ennegreció el cielo de la península de Indochina y que los monzones se fueron llevando hacia el norte, desatando el cólera en la India y ahogando muchedumbres en las inundaciones del Yangtsé y del río Amarillo.

Aquella historia unía cosas extremas, abarcaba medio mundo, conjugaba fenómenos geológicos y meteorológicos con hechos históricos, personajes literarios y criaturas fantásticas. Y me era imposible, al comienzo, encontrar su orden, su secuencia y sus límites. “Una historia así –me dije– no se agota en diez años, y tal vez no va para ninguna parte”. “Ni siquiera sé si es posible convertirla en relato, o si puede tener forma distinta a la de un ensayo sobre curiosidades literarias e históricas”. “Sus protagonistas más vistosos –me dije también– son apenas momentos del tema, pinceladas pequeñas en el cuadro.

Recomendado para leer esos días en que el calor preludia una liberadora tormenta de verano.


Julio - "La Marcha Radetzky". Una conmovedora e irónica elegía a un Imperio de boato lento que se desintegró rápidamente, a través de una familia que sufre la conmoción de una época que lanza señales difíciles de interpretar pero claramente ominosas. no podía dejar de pensar lo parecida que resultaba esa decadencia a la de la Unión Europea.

Antes las cosas era más fáciles. Todo estaba asegurado.

Recomendado para leer antes de ver las noticias de Europa.

Agosto - "Peste &Cólera". la vida del científico suizo, discípulo de Pasteur, Alexandre Yersin, es contada con calor tropical y tedio productivo parisino. Una biografía novelada para una de esas personas que todo el mundo debiera conocer, descubridor del bacilo de la peste y filántropo deseoso de retirarse a una prudente distancia del mundo y sus espinas.

Habló acerca de los estragos de la guerra. “Los abisinios han devorado en pocos meses la previsión de durra dejada por los egipcios y que debería haber sido suficiente para varios años. El hambre y la peste son inminentes.
Es un insecto el que propaga la peste. Una pulga. Aún no sabemos dónde.

Para leer cuando el calor aprieta y la sombra nos recuerda de donde venimos.

Septiembre - "Historia Menor de Grecia". Un fascinante colección de miniaturas históricas que nos revelan el mundo clásico a través de su viveza, curiosidad, erotismo, sapiencia, crueldad. Un manjar de frescos que la historia borra sin misericordia pero que un día otros como nosotros quisieron detener. Un recuerdo de humanidad y búsqueda.

Trabajando en esta obra, creo haber aprendido que lo que ha hecho mejor al mundo es la voluntad y la integridad de algunos individuos; y que si hoy el mundo es algo mejor que en el pasado, es porque ha habido hombres que en algún momento han preferido hacer lo que consideraban bueno, aunque hayan fracasado o sucumbido, o, mejor dicho, aunque en ocasiones su victoria haya sido tan solo moral.

Para leer en la piscina, imaginando que el sol que nos baña también tocó a Homero, Cirilo o Basilio de Cesarea.

Octubre- "El bar de las grandes esperanzas". Una autobiografía intelectual de un hombre, sobre la masculinidad y sus miedos ignorados, la soledad y las amistades improbables forjadas al calor de una copa tierna entre madera, ruidos de televisión y silencios espesos. Es sobre todo un homenaje a la madre, ese ser que sufre y que enseña todos esos valores "masculinos" (fortaleza, valentía, nobleza) que el protagonista busca con ansiedad y no encuentra más que en ella.

La gente no entiende que se necesitan muchos hombres para crear un hombre bueno. La próxima vez que vayas a Manhattan y veas que construyen uno de esos poderosos rascacielos, fíjate en cuántos hombres hay implicados en la operación. Pues el mismo número se necesita para construir un hombre sólido que para construir una torre.

Recomendado para leer un poco antes o un poco después de quedar con los amigos.

Noviembre -  "Ready player one". El libro más nerd que he leído y leeré, un inmenso catálogo de elementos ochenteros, pelis, videojuegos, series y todo lo que uno pueda imaginar. A pesar de ello, es disfrutable porque no toma como mérito su propia obsesión, al contrario que tantos otros.

Salir está muy sobrevalorado.

Recomendado para leer antes de whatsappear

Diciembre - "El Gigante enterrado". Me ha parecido una obra maestra. Ambientada en un terreno fantástico, los protagonistas, y nosotros con ellos, se plantean una pregunta muy simple, ¿Es preferible el recuerdo al olvido?

Algunos de vosotros tendréis preciosos monumentos por los que los vivos podrán recordar la maldad que padecisteis. Algunos de vosotros tendréis solo austeras cruces de madera o piedras pintadas, mientras que otros deberéis seguir ocultos entre las sombras de la historia,
Recomendado para leer cuando la niebla baja.


No quisiera acabar sin mencionar otras como "El hombre en el castillo", una distopía sutil y fantástica, "Sumisión", que a decir verdad me decepcionó, al igual que "El intocable"o la monumental "The war that ended peace2, acerca de la locura que condujo a la PGM.

Y bueno, estos libros han marcado buena parte de mi año, y espero que otro propósito del 2017 sea tener otros doce que me enriquezcan los días. Y a vosotros también. Feliz fin de año, y tratad de ser buenos, honrados, humildes. Lo demás no es más que vanidad...



martes, 29 de noviembre de 2016

La vida, nivel intermedio. Respuestas y preguntas frecuentes.

Hace unas semanas acabé el libro "Una vida con Montaigne", de Sarah Bakewell. Es una biografía intelectual ingeniosa y aunque a veces fuerza el paso para ofrecer verdades contundentes que quizá el pensador rechazaría o aceptaría con incomodidad, es ameno, inteligente y elevado. Por eso, me gustaría comentarlo y añadir alguna coda, como si de un palimpsesto cibernético se tratase, y en la humilde medida de mi ignorancia.

No te preocupes por la muerte. Llegará a su paso, y no la verás seguramente hasta que te cubra en su manto. Presta atención. Dedica todo tu ser al momento presente y tu afán en él. Nace. Destruye el mundo que te asignaron y crea el tuyo. Lee mucho, olvida gran parte de lo leído y sé lento de entendederas. Mastica, no engullas. No caigas en la soberbia de la pretensión de ser brillante y rotundo, busca la verdad en las cosas sencillas. Sobrevive al amor y a la pérdida. Date cuenta de que estarás solo, y aunque busques el sol de la amistad y el amor, no te encadenes a él como un satélite errante. Usa pequeños trucos. Construye un refugio de tableros maltrechos donde defenderte del maltrato de las horas. Un desprecio calmado no es el peor de ellos.Cuestíónatelo todo. Ataca a la costumbre y lo heredado con el pequeño estilete de tu yo pensante, sin hacerte la ilusión ni por un segundo de que servirá de algo fuera de ti. Una salus victis nullam sperare salutem. Ten una habitación privada en la trastienda. Cultiva tus aficiones y vicios. Sé sociable, convive con los demás. Ellos serán tu espejo. Despierta del sueño de la costumbre. Y, por favor, no lo cambies por el de las mayorías. Vive con moderación. Aprende a no tener lo accesorio por no echarlo de menos. Conserva tu humanidad. No transijas con quienes no respeten el misterio del ser humano, los que banalicen el mal, los perversos, Haz algo que nadie haya hecho antes. Aspira a dejar tu huella, sé ambicioso, recuerda que la peor y más pequeña obra hecha con buena intención y esfuerzo vale más que la mejor crítica. Ve mundo. Para que el mundo entre en ti, y lo mejor de él te inunde y se diluya en el nuevo yo que serás mañana. Haz bien tu trabajo, pero no demasiado bien. Respétate a ti mismo, como trabajador y como ciudadano que trabaja. No batalles por las medallas de otros. Filosofa solo por accidente. No pienses tres veces lo que no merece media mirada. Imponte a lo banal para merecer lo duradero.Reflexiona sobre todo, no lamentes nada. Piensa antes de actuar, y sé indulgente con quien ensenaste a ser exigente cuando tomaste decisiones difíciles. Abandona el control. Asume lo imperfecto e insignificante en el orden general del mundo que eres. Trata de mejorar tu pequeño mundo y no pongas nada más sobre los cansados hombros. Sé ordinario e imperfecto. No tomes lo peculiar por especial ni la diferencia por mérito. Trata de conseguir logros a través de lo que haces y no de lo que crees ser. Deja que la vida sea su propia respuesta. Encara lo que venga con el ánimo maravillado de un niño en vez de la amargura anticipatoria de los desolados. Vive y pelea. Tú eres a través de quien la vida pasa, no estás en condiciones de imponer nada. Déjate sorprender. Avanza y no mires demasiado atrás.

Bueno, este es mi resumen, opinión, ejercicio espiritual o comentario. Por supuesto, es mío, por supuesto, estoy lejos de ser capaz de seguirlo siempre y por supuesto, no me rendiré a ello. Con un ánimo de sano escepticismo Monteigniano lanzo esta entrada como mensaje a la red de pulsos incesantes por si alguien quisiera leerla, comentarla o se animase a leer el libro al que se debe.

Deja que la vida sea su propia respuesta. Y aprende a mirar.







martes, 13 de septiembre de 2016

El otro.

Las almenas de los cuentos. Tras ellas había un corredor donde los defensores del castillo se apostaban. A ambos lados del muro, una escala que daba a la plaza de armas. En los días soleados, puestos de mercado, ganado, cebada, ocas y el olor del centeno. En las tormentas grises, guardas ateridos buscando en los resplandores del relámpago fantasmas.Y en las salas de piedra, un fuego aliviando la humedad y las corrientes de aire.

El señor del castillo fue en tiempos audaz. Llevó sus estandartes hacia los puertos del sur y regreso triunfante. Pero en tu historia has atravesado los años  y has dejado que enflaquezca y vea a sus consejeros luchar por su favor mientras lo desprecian. Siempre tuvo dignidad, y mientras las fuerzas no le fallen, no permitirá subir las tasas del molino y los puentes.

Tú elegiste encarnarte en otro, un visir fugitivo. Criado de un rico mercader de Susa, te separan miles de millas de su castillo, pero las fatigas cada día y desde Fenicia las llanuras de los magiares parecen más cercanas.

Las tiendas de Damasco,el almizcle en el aire. La luna llena sobre Samarkanda. El recuerdo de Atila. Los jardines del Líbano. Las ruinas de la academia ateniense. Has invocado tus recuerdos de cuando eras otro, e imaginado una historia de venganza, amistad y ruina. Y me has llamado, has prendido una chispa en mi cabeza para que con las torpes manos, diga lo que no pudo ser jamás contado.

"Desde el puerto, Hashir contemplaba el brillo del sol en las suaves olas..."


lunes, 25 de julio de 2016

Los reinos del sueño

La casa es muy grande. Honestamente pienso que estaba peor cuando llegamos. Algunas tablas del sótano estaban carcomidas por la humedad e hubimos de reparar el suelo; la empresa de construcción se demoraba y nos tocó hacerlo poco a poco. En aquella época, yo aún trabajaba fuera e Irene apuraba su baja maternal ordenando los zaguanes y las buhardillas. Yo llegaba poco después de la hora de almorzar y juntos pintamos los salones y apuntalamos sus rincones.

Fue ella quien primero los sintió. Tras irme, unos golpes secos retumbaban en el techo. Quiso pensar que eran ratones haciendo ruido, pero lo mismo se repetía cada vez con mas frecuencia. Unos pasos firmes, y un sonido contra el parqué que era una puñalada a su calma.Pedí estar junto a ella en mi trabajo, y así pasamos los días. Comprobamos que no era cualquier otra cosa. Cada explicación alternativa era un lenitivo momentáneo que deseábamos aceptar pero se revelaba insensato. La casa era demasiado grande. Nos forzamos a estar juntos siempre, y en los raros momentos de necesidad, establecimos que cada puerta debía abrirse solo si conocíamos su uso y otro de nosotros había estado allí. Los ruidos crecían, y sentíamos presencias invadiendo lo que había sido nuestro sueño. Tratamos de consultar a videntes, espiritistas, parapsicólogos; nadie acudió. Leímos. Recogimos las llaves un día, y todas fueron al arroyo en un día de sol en el que nos sentimos valientes para aventurarnos fuera del pequeño salón con cocina que se convirtió en nuestro único hogar. No dormíamos. Nos sobresaltábamos con cada murmullo o cada silencio repentino. "Han llegado a nuestro dormitorio", me dijo un día Irene. Un cristal sonó roto y ella juró que era nuestro marco familar. Ella lloraba mucho entonces, y ahora no es mejor. Yo construyo parapetos en las puertas y paso las restantes horas mirando a la grieta de la pared; no podremos arreglarla.

Irene me sonreía antes sin poder evitar las lágrimas, decía que había dormido mejor y que  creía que podremos habitar una pequeña parte de la casona con precauciones. Quiere desclavar las tablas de los ventanales y se ha decidido a escapar por el bosque, a pesar de que el pueblo está a 50 minutos andando rápido, o a pelear. Trata de animarme, me pregunta que me pasa, parece consolarse siendo esta vez el rol fuerte de los dos. Y yo, que salía a sus espaldas para tratar de averiguar que salas habían sido tomadas y cuales necesitarían más cuidados para impedir su entrada...yo, como podría decirle que con alegría recorrí el pasillo hasta el salón donde bailamos la primera noche y mientras sonreía vi el espejo frente a mí. Allí estaba, con todo su horror. No había duda. Reflejado en él, había un escritorio de cedro y una pared enorme como mi pavor. Los reinos del sueño son misteriosos.  No habrá piedad con nosotros. Y ella ya no querrá nunca salir de aquí. Y yo tampoco.


 

martes, 21 de junio de 2016

Si los pececitos fueran personas.



-Si los pececitos fueran personas-preguntó al señor I. la hija pequeña de su empleada-, ¿se portarían mejor?

-Claro que sí -respondió el señor I.-. Si los pececitos fueran personas se organizarían en grupos y construirían edificios para organizar una jerarquía al tiempo que denuncian otras. Por ejemplo, se les enseñaría como hacer que el resto de peces aprendieran cuales son sus verdaderos intereses. Se les diría como los peces más grandes han creado una cadena alimenticia sin la menor base biológica. Los peces más pequeños comidos por los pececitos lo serían como consecuencia de un castigo recibido, un lamentable error que no se volvería a repetir o, en casos extremos, a la falta de conciencia del hecho de ser peces. Lo principal sería, naturalmente, la formación moral de los pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso que el mundo futuro en el que la caballa tendría el tamaño y los dientes de un tiburón.Las antiguas enseñanzas acerca de la evolución y la desigualdad natural de los peces serían denunciadas como parte de una superestructura encaminada a conseguir que las sardinas nunca pudieran dejar de ser sardinas ni aspirar a ser en el futuro ballenas, como es la voluntad de la historia futura del mar. El arte que no fuese dedicado a esa historia futura sería denunciado como reaccionario y un intento velado de opresión de los peces grandes.Se promovería un arte basado en la exposición de las desgracias del mar como forma de reproche y lenitivo de esas desgracias contra sus culpables, de los que quedarían excluidos los que aplaudieran ese arte.La solidaridad con los demás peces se demostraría solidarizándose. Cualquier gesto simbólico de rebeldía contra un pez grande se consideraría tan útil como una ayuda efectiva a los pececitos en apuros.

Si los pececitos fuesen personas, el liderazgo sería ejercido en nombre de los pececitos. Cualquier forma de gobierno alternativa sería denunciada como una manipulación de los peces grandes. Se denunciaría que el mar fue creado con un propósito y quienquiera que no siguiese esa razón seria un traidor a los peces pequeños. Los teatros del fondo del mar mostrarían a heroicos pececillos matando tiburones mostrando así el camino al verdadero paraíso del mar. Las costumbres serían comunes y propagadas por el conjunto de los pececillos como un único pez, y las minoritarias serían traidoras al espíritu de la comunidad y prohibidas, aparte de ser objeto de repulsa pública.

Si los tiburones fuesen personas, habría reflexión política; todo acto de cualquier ser sería examinado a la luz de la dirección providencial histórica para que los pececitos pudiesen ser felices al mismo ritmo que su comunidad reclamase. Por supuesto, habría un orden nuevo con esta dirección, y los pececitos se cuidarían muy bien de tentaciones religiosas, esencialmente iguales pero desperdiciadoras de la energía vital de los pececillos en el cambio materialista del mar realmente existente. El hecho de que ese cambio nunca llegase por más que todos los pececitos dieran lo mejor de si mismos se achacaría a la existencia de los peces grandes y a las traiciones soterradas de parte de los pececitos.

Por esa traición momentánea e inmediatamente previa al advenimiento de la felicidad común haría falta una jerarquía. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos puestos, se encargarían de mantener el orden nuevo entre los demás pececillos, y se harían maestros u oficiales, ingenieros especializados en la construcción de cajas para reeducar a los pececitos más disolutos, etc. En una palabra: si los pececitos fueran personas, en el mar no habría más que buena conciencia.